Ahí va el Robe
El Robe, de Plasencia, con ele.
En Palencia tenemos la gustosa condena de poder corregir a cualquier persona del mundo en los primeros cinco minutos de conocerla.
—¿De dónde eres?
—De Palencia.
—Ah, Valencia.
—No, Palencia, con pe (¡imbécil!)
Me cansa, pero me gusta decirlo, como si al corregir ese pequeño error les anunciara que pueden estar equivocados en tantas cosas más.
Una tarde de un invierno como este, antes de entrar a clase de canto, tres veces fui a canto, una chica me dijo: “Plasencia, con ele”. Y después, casi riéndose: “Siempre nos confunden con Palencia”.
Ahí casi celebro. Palencia es la Valencia de Plasencia. Una hermosa cadena de confusiones.
Y ahora pienso en Robe, placentino. En cuántas veces debió de decir él también eso de “no, con ele”. Y pienso también en las tantas veces que lo cantamos. En cualquier bar de Palencia, si suena su voz, el aire se desespesa, se enciende la luz del túnel.
Robe tenía algo de pájaro enjaulado fuera de la jaula. Y algo de herida que aprendió a cerrarse sola, a escondidas. Cuando cantaba, tomaba prestada la garganta a los días azules de la infancia, cuando uno cree que el mundo es más grande que doloroso.
Yo digo que Robe ya estuvo muerto, muchas veces, y que volvió para cantarlo. Yo digo que Robe es el culpable de nuestras adicciones, de que bajemos al pozo sin cuerda. Digo que es una bola de hachís, una nube de opio. Digo que Robe es un piano donde el universo decide tocar sus mejores acordes. Digo que Robe se clavó en la cruz con la culpa del mundo. Digo que Robe oficia hoy la boda entre el cielo y el infierno.
Digo que Robe camina por fin agarrado tan fuerte a la nada.



MARAVILLOSO ROBE!. Coincido con tu descripción, estaba pensando verlo en un próximo concierto (viajando desde Argentina), no tuve en cuenta que el, "concreto la fecha de su muerte co satan". Paciencia será en otro viaje. Pensar que estubo en 2012, y 2014 en Buenos Aires y no me enteré! Gracias por tu crónica.