No duermo, hace cuatro días que no duermo. Escribo esto a las 06:30. Desde que me tumbé en la cama he buscado todas las desgracias de la historia universal y las he repasado al detalle. Repasar al detalle es una redundancia. Me duele la boca de bruxar. Cuando no duermo soy un desgraciado. Y aprieto los dientes como si quisiera comerme a mí mismo.
Salgo de puntillas a buscar al sol, que es un Dios viejo y terco que asoma cada mañana sin pesar de las guerras y los insomnios. No hay noche tan oscura que no termine al alba, dice un dicho keniata.
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El núm3 de la revista me retorció la línea incisal. El éxito o fracaso de este proyecto se va a llevar indistintamente mis dientes.
En el núm3 escribió Fabián Casas, que para la mayoría de los aquí leyentes no significa mucho. Pero Fabián Casas es el faro poético de Latinoamérica. Y yo siempre empiezo mis talleres con un texto suyo. Lo hablé con Carolina Chavate en Medellín, y ella me dijo que también empieza sus talleres con algo de Fabián, en su caso un poema. Fabián Casas nos da de comer a los que intentamos escribir. Este poema:
Sin llaves y a oscuras
Era uno de esos días en que todo sale bien.
Había limpiado la casa y escrito
dos o tres poemas que me gustaban.
No pedía más.
Entonces salí al pasillo para tirar la basura
y detrás de mí, por una correntada,
la puerta se cerró.
Quedé sin llaves y a oscuras
sintiendo las voces de mis vecinos
a través de sus puertas.
Es transitorio, me dije;
pero así también podría ser la muerte:
un pasillo oscuro,
una puerta cerrada con la llave adentro
la basura en la mano.
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En el núm3 estuvo también Andreu Buenafuente. Que tiene la misma generosidad que se le sospecha en la radio o la tele. “¿Qué hay que hacer?”, dijo cuando le dije si quería sumarse. Y escribió un texto, compartió un vídeo en redes y nos puso un poquito en el mapa.
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¿Dónde estoy? 1)Volviendo de Colombia, en gerundio, porque mi sueño se quedo allí. 2)Preparando el núm4 de la revista. 3)Armando un taller de escritura en movimiento. De todo quiero hablar en profundidad en estos días. Pero hoy quería decir que estoy aquí, que nunca me he ido. Que necesito dormir. Que me voy a dormir, ahora, a las 8. Chau.



... vienes a decir que no te has dormido en los laureles 😉 (y eso que tendrías todo el derecho). Abrazo.
Algo estarás haciendo bien si las voces están en revolución. Los cambios joden el “constantismo” del body , ese reloj que dice si no es la rutina te provoco miedos etc pues le ha tocado la lotería emocional! Descansa fiera, vas por buen camino ;)